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Ujué, Uxue villa medieval

Ujué, villa medieval Imprimir E-mail

 

Ujué es un pequeño pueblo medieval lleno de encanto, situado en la zona media oriental de Navarra, a 53 Km de Pamplona y 20 Km de Tafalla.
Su enclave es único, ya que está situado en la cima de una montaña dominando la sierra de Ujué.
Con una altitud de 815 metros sobre el nivel del mar Ujué constituye una autentica atalaya desde la que en los días claros se dominan desde la codillera Pirenaica por el norte hasta la ribera del Ebro y la silueta del Moncayo por el sur.
La visita a Ujué representa todo un viaje en el tiempo ya que el carácter Medieval y defensivo de la localidad permanece intacto.
Su casco urbano está formado por un abigarrado conjunto de antiguas casas dispuestas en torno a la Iglesia-fortaleza de de Santa María (siglos XI-XIV), la cual se encuentra en lo alto de Ujué. Paseando por las empinadas callejuelas empedradas que recorren el pueblo, aún parecen escucharse los sonidos metálicos propios de caballeros y soldados.



TURSIMO EN UJUÉ
El indudable atractivo turístico de Ujué descansa en 4 pilares fundamentales: El atractivo de la villa en sí, la iglesia-Fortaleza de Santa María la cual alberga la imagen de la Virgen de Ujué, Las vistas y el paisaje de Ujué y el atractivo de su gastronomía, cuyo principal exponente son las famosas migas de pastor.
Otros monumentos de interés son:
Iglesia de San Miguel, en estado ruinoso, data del siglo XIII.
Ermita de la Blanca, muy reconstruida, inicialmente del siglo XIII.
Cruz del saludo, del siglo XIV, en la entrada al pueblo, en el cruce de caminos.


HISTORIA DE UJUÉ
Leyenda
La leyenda arraigada en la tradición local, atribuye el origen de Ujué al milagro vivido por un pastor que se hallaba cuidando su rebaño, cuando fue atraído por el vuelo de una paloma que repetidamente entraba y salía de un agujero, incitando al pastor a mirar en el, así pues el pastor trepó hasta el lugar y descubrió allí una imagen de Santa María. Atraídas por el hallazgo las gentes de los poblados vecinos decidieron asentarse en el lugar de la aparición para así cuidar y honrar a la virgen, dando lugar al nacimiento de Ujué.


Origen
Según recientes descubrimientos arqueológicos, existían en la zona circundante a Ujué poblados vascones dispersos por la sierra ya antes de la dominación romana.
Tras una intensa romanización y ante posibles incursiones del islam que se extendía por la ribera de Navarra fue a finales del siglo VIII o principios del IV cuando los pobladores antes diseminados se concentran en torno al primer castillo-fortaleza erigido por Iñigo Arista convirtiéndose Ujué en un bastión defensivo y atalaya de vigilancia contra los musulmanes.

Uno de los primeros relatos sobre Ujué proviene de Al-Himyarí, quien habla de los castillos fortificados que formaban el sistema de defensa del Reino de Pamplona. En su crónica escribe: "Otra localidad, de nombre Santa María, es la primera de las fortalezas que forma parte del sistema defensivo de Pamplona. Es la que está construida con más solidez y ocupa la posición más elevada".


Historia

Durante los siglos IX y X aparece con el nombre de Santa María y como fortaleza fronteriza de montaña. En los siglos IX y X y XI cuando se recogen los topónimos de Ussue y ya en el siglo XII se escribe "Santa María de Uxua".

La fortaleza, y el poblado surgido a su entorno, se constituye en villa hacia el año 1076. Desde dicho año Ujué estuvo bajo los auspicios de Sancho Ramírez, el primer rey de Navarra y Aragón, quién fundó la iglesia de Santa María, según un documento de donación fechado en el año 1089 y se amplían las dependencias del castillo. Así mismo, el rey le concede fueros, por los que se estipula que "fuera villa realenga y sus vecinos libres e ingenuos, sin que pudieran ser enagenados en señorío".

Alfonso el Batallador conquista los reinos de Tudela y Zaragoza treinta años más tarde y, ante la falta de acoso musulman, Ujué entra en decadencia y muchos de sus vecinos emigran hacia la llanura.

La entronización en Navarra los reyes de la Casa de Évreux hace que Ujué vuelva a recuperar su importancia, pues los reyes Carlos II "el Malo" y su hijo Carlos III "el Noble" manifestaron su predilección por el santuario de Ujué.

Carlos II mandó erigir la iglesia gótica. También pensó en dotar a Ujué de una universidad o Estudio General, iniciándose las obras que se abandonarían años más tarde por falta de recursos económicos. Mandó hacer el revestimiento de plata de la imagen de la Virgen. Pese a que este rey pasó a la historia con el sobrenombre de "el Malo", amó Ujué y a su Virgen, a la que donó su corazón, conservado en la actualidad en una arqueta en la cabecera de la iglesia.

Carlos III "el Noble" organizó frecuentes peregrinaciones al Santuario de Ujué, desde su corte de Olite. Esta costumbre la mantuvo su hija, la reina Blanca de Navarra, quien al morir, ordena en su testamento ser enterrada en la iglesia de Ujué. Esta disposición testamentaria no se cumplió, probablemente por las guerras civiles que por aquellos años ensangrentaban el Reino de Navarra, y Doña Blanca quedó enterrada en Santa María de Nieva, donde falleció.

Doña Leonor, hermana de doña Blanca, interviene para frenar la decadencia de Ujué, tras su segregación de Pitillas. Organiza varias peregrinaciones al Santuario y libera de impuestos a todos los vecinos de la villa. En 1482 se inicia un nuevo resurgir de Ujué.

Tras la conquista de Navarra por parte de la Corona de Castilla se produce un aumento de la población de Ujué. El Cardenal Cisneros dio orden de derribo de la fortaleza, orden que no se cumplió y la iglesia, con sus dos torres almenadas y su cinturón defensivo, permanecieron y se conservan en la actualidad tal y como estaban antes de la conquista.

Hacia 1533 Ujué contaba con una población estable que crece ligeramente hasta finales del siglo XVIII, en el que se derriban sus murallas, y ya tiene 170 casas habitadas. A finales del siglo XIV el Papa Clemente VII ordena que la iglesia de Ujué sea reintegrada al obispado de Pamplona.

El Santuario de Ujué fué atendido por clérigos de la Orden de San Agustín hasta el siglo XIII en que pasó a manos de clérigos seculares. De aquí procede que los párrocos de Ujué sean llamados Priores, por justo título concedido por el Papa Pío V. El priorato de Ujué fué polémico. En 1570, Felipe II concede a la catedral de Barbastro los prioratos de Larraga, Funes y Ujué, provocando las protestas de los ujuetarras. Felipe V reconduce la situación y decreta los derechos de los solicitantes.

En 1711 se quiso dejar sin efecto el privilegio de doña Leonor, intentando obligar a la Villa de Ujué a pagar sus antiguas pechas al estar en bancarrota la Hacienda Real, tras la guerra de Sucesión. Dado que los habitantes de Ujué habían tomado partido por Felipe V, éste expide una real cédula firmada en el Buen Retiro y fechada en 20 de noviembre de 1712 "ordenando al Tribunal de la Cámara de Comptos el sobreseimiento de los embargos a la villa de Uxue".

Ujué sigue creciendo en población y riqueza, de tal manera que aparece citado en el censo de las Cortes de Navarra de 1818 entre las villas más prósperas. El crecimiento continúa durante las dos primeras décadas del siglo XX, alcanzando los 1500 habitantes en el año 1929.

En la actualidad justamente sobrepasa los 200 habitantes.

 

UJUÉ EN DATOS

  • Ayuntamiento actual:
    • Constitución del Ayuntamiento, legislatura 2007-2011. Está integrado por los componentes de la lista de la Agrupación de Ujué, única que se presentó a las elecciones municipales del 27 de mayo de 2007: Alcaldesa: María Jesús Zoroza Ugalde. Concejales: Ángel Remón San Martín, José Losilla Betriain, José Javier Janices Ojer y Luis Valencia Ucar. Visitar
    • Dirección: Pl. Municipal, 1, Código postal 31496
    • Teléfono: 948 73 90 23
    • Fax: 948-73 90 23
    • E-Mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
  • Habitantes: 217
  • Comarca: Tafalla
  • Partido Judicial: Tafalla
  • Merindad: Olite

 

 
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